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Estás heredando el Miedo al Dentista?


Durante todos los años de mi ejercicio profesional, el 85% de mis pacientes llegan por primera vez a la Consulta Dental, diciendome "doctor, le tengo pánico al dentista" o también, "doctor, me carga venir al dentista" o "no hubiera venido, si no fuera por...", todas estas frases se relacionan a experiencias pasadas de atención dental, en las cuales por algún motivo nuestros pacientes se trauman con la visita y el estar sentados en el sillón dental, llamado también "sillón de la tortura", es todo un desafío para estos pacientes.

Miedo al Dentista | Clínica Dental K'umara

Si bien ir al dentista no es algo de lo más agradable del mundo, hay personas que por el miedo que sienten, no acuden hasta cuando ya tienen demasiado dolor, y los analgésicos no surten efecto. Lamentablemente cuando el paciente llega en ese estado, no hay mucho que como Dentistas podamos hacer para eliminar de raíz el dolor.

Consultar tardíamente al Odontólogo por el miedo que genera la experiencia de atención es tremendamente perjudicial, y es algo que los profesionales de ésta área debemos saber controlar y eliminar.

Los seres humanos somos una especie que desde la infancia copia y asimila experiencias ajenas para fortalecer el instinto de supervivencia, de esta forma si un adulto tiene fobia al dentista es muy probable que esa sensación sea traspasada, sin querer, a sus hijos.

Qué podemos hacer como padres para que nuestros miedos no se traspasen a la siguiente generación?

Lo primero es asumir que le temes al dentista, identificar el problema es la puerta de entrada para una solución, conversar con algún dentista conocido o con tu propio dentista acerca del tema, te servirá para detectar que parte del tratamiento es la que te produce miedo. Muchas veces es la anestesia, otras veces es el ruido que genera la turbina dental, otras veces es el recuerdo del post operatorio de una cirugía pasada, y otra es que cualquier cosa que se haga en boca genera sensación de náuseas. Como sea iremos punto por punto para que te des cuenta que no necesariamente debes seguir experimentando esas sensaciones que tanto te desagradan.

Miedo a la anestesia: un importante número de personas lo que más temen es al pinchazo de la anestesia, dejame contarte que hoy en dia el diámetro de la aguja para anestesiar es un poco más grande que un cabello humano, en realidad lo que hace doler no es la aguja, es el flujo de líquido, o sea con que presión o velocidad el dentista te inyecta el líquido anestésico, este factor es muy fácil de controlar, y debes saber que mientras más lento se ponga una anestesia menos la sentirás. Otra cosa que a un número menor de pacientes molesta es la sensación de adormecimiento, pues bien, se debe tener la conciencia que es preferible sentir este adormecimiento que dura una o dos horas como mucho, a sentir el procedimiento sin anestesia, de todas formas el paciente puede transar con su dentista si quiere una anestesia que le haga mucho efecto y que no sienta nada pero que dure dos horas, o una anestesia que no sea tan profunda y que dure 30 minutos, lo que dura un procedimiento rutinario.

Miedo al ruido de la Turbina: es increíble a cuanta gente molesta el ruido de la turbina, por sobre todo lo demás que hacemos en la consulta, y es obvio que el sonido se magnifique si lo tienes dentro de tu boca, pero para esto el paciente puede ser distraído con audífonos especiales para que en vez de escuchar el ruido de la turbina escuche su música favorita o bien vea su serie de culto. Contar con esta herramienta disuasiva es sumamente importante para cada colega, que quiera mejorar este miedo.

Post Operatorio de una Cirugía: muchas veces los pacientes me cuentan sus experiencias pasadas, puede que después de una exodoncia la cara se les hinchó, o bien le dejaron un fragmento de raíz y no le dijeron, y ésta se infectó, puede que el cirujano no haya creído que realmente dolía lo que le estaban haciendo, o que el colega lo trató pésimo durante el procedimiento. En estos casos deben saber que nos todos los Dentistas tienen el mismo carácter, y que ni siquiera en el mismo paciente las reacciones postoperatorias son iguales, lo importante es tener la confianza con el profesional para avisar cuando duele, en esta etapa del desarrollo de la odontología no hay motivos para realizar procedimientos con dolor, el paciente debe estar en todo momento sin molestias al ser atendido. Esto se resuelve de dos maneras, cambiando de dentista o bien llegando a una relación en que el Profesional y el paciente sean amigos, nadie quiere hacer algo doloroso a un amigo.

Sensación de náuseas: los pacientes que no aguantan ni siquiera abrir la boca son realmente pocos, pero existen. Para estos pacientes la atención debiera ser con todo el tiempo del mundo, en varios instantes de corta duración, la idea es que un paciente relajado siente menos este impulso, y que se respete la respiración del mismo. de esta manera hemos logrado incluso tomar impresiones o realizar moldes a los pacientes con estos problemas, otra recomendación es atenderlos en una posición vertical, o sea más sentados que acostados.

Ahora que ya sabes que casi todo tiene una solución si ambas partes ponen un poco de cariño y paciencia, sabrás que el dentista aunque sea incómodo está siempre tratando de incomodarte lo menos posible y de paso dejar tu boca sana, por eso frente a nuestros hijos debemos evitar frases como " si no te comes la comida, te llevo al dentista" o " no comas tantos dulces, te saldrán caries y el dentista tendrá que sacarte todos los dientes" o "si te portas mal el dentista te va a poner una inyección con una aguja de este porte! (abriendo los brazos)"

La idea es que el dentista sea algo tan natural como el control de un médico, no debemos estigmatizar la figura del dentista pues los tiempos han cambiado y ya no solo somos un profesional que saca y saca dientes.

Controla a tus hijos con tu dentista, desde que le aparezca el primer diente, esto es aproximadamente a los 6 meses, con esto, el niño se irá familiarizando con la figura del profesional, y se hará más grata la experiencia, y por sobretodo si lo controlas cada 6 meses es muy dificil que el niño tenga caries que le lleguen a causar dolor. Pídele a tu dentista que te enseñe a lavarle los dientes a tu hijo o hija, muchas veces los adultos lo hacen de forma incorrecta, o en un tiempo que no es el suficiente. Sabías por ejemplo que los dos cepillados más importantes son al levantarse, ANTES de tomar desayuno, y en la noche DESPUÉS de la última leche o cena? en caso que tu hijo se quede dormido con su biberón igualmente debes limpiar sus dientes, para esto puedes enrollarte en el dedo una gasa o tela de algodón LIMPIA.

La prevención es la mejor manera de construir una relación sana desde pequeños con nuestros pacientes, depende de ti papá o mamá traerlos al dentista, evítale a tu hijo el trauma, el dolor y las malas experiencias!

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